Ayer salí de clase y acompañé a mi mejor amigo a la Central Librera a comprar un diccionario y una guía práctica de japonés. Como si fuera el más normal de los quehaceres de un martes al anochecer. Y antes de marcharme, sin darme cuenta miré para la estantería de los compactos de Anagrama y lo vi: Novecento La leyenda del pianista en el océano.
Lo cogí e instintivamente fui a mirar el precio en uno de esos lectores de códigos de barras que había en la librería. ¿El precio? Irrisorio.
Volví para casa con el relato en el bolso, y la convicción de que no puedo entrar en una librería sin acabar comprando un libro. Será devoción o deformación profesional.
Anoche, entre la fría noche y la fría mañana de hoy ... acabé por leerlo. Y no puedo más que volver a quitarme el sombrero ante el hombre que con sus palabras escritas más me hace estremecer.
Y es que sabía que Baricco había escrito un relato sobre un pianista.