Blog literario a gusto de la autora

jueves, 24 de enero de 2008

Cartas de inverno


Siempre me ha gustado la forma de escribir que tiene Agustín Fernández Paz, a mí y a media Galicia, claro está. Recuerdo la primera vez que leí Cartas de inverno. Tendría unos 11 o 12 años y lo leí en una práctica de lectura colectiva en voz alta que se llevaba mucho en mi colegio con una pretendida finalidad de promoción de la lectura. Obviamente, aquello nunca funcionó, está claro que no era la metodología adecuada.
Y recuerdo que me cautivó desde la primera página, que me inquietó y me enganchó de tal forma que lo acabé en casa por mi cuenta mucho antes de que en clase llegáramos al final. Y también recuerdo como luego me decepcionó.
Con los años, sé que la mayor parte de mis compañeros lo recordaban como uno de los mejores libros que habían leído para clase. Y yo seguí durante muchos más años con esa sensación que me había dejado de aquella. Me olvidé completamente del final, sólo sabía que mi capacidad crítica infantil-preadolescente (que era bastante en cuanto a literatura se refiere) había decidido que el final no estaba a la altura del resto del libro.
Hace unos días decidí releerlo. No sé si empujada por el estrés o por la sed de literatura llevadera, el caso es que lo saqué de su estante y empecé a leerlo, un poco cada noche antes de acostarme. Comprobé con satisfacción, como no había perdido esa habilidad para inquietarme realmente con la pura ficción. Está claro que Agustín sabe como mantener en vilo a niños, adolescentes, jóvenes y mayores. Ayer terminé de leerlo ... y volví a quedarme con una sensación agridulce.
Sigo pensando que el libro es demasiado brillante para el final que tiene. Está claro que el lector tiene que poner de su parte, que no siempre un escritor nos lo va a dar todo hecho. Hay excelentes libros con finales abierto que no te dejan tal sensación. Este libro no tiene un final abierto, el final es el que es y punto. Lo que sí es abierto es la reflexión individual acerca de cómo se ha llegado a él. Y no sé, no me acaba de convencer ninguna de las hipótesis que se me vienen a la cabeza. Quizás sea ese el problema. Que me falta imaginación.
Valoraciones personales a parte considero que es un libro altamente recomendable. Pues, ¿de qué otro modo si no iba a volver a leer un libro cuyo final me ha decepcionado cuando en ocasiones soy incapaz de terminar los que tengo empezados porque no me seducen?

1 comentario:

Anónimo dijo...

uhm, alguno leí de él, pero no recuerdo el nombre.

:o