La primera vez que escuché hablar de Randy Pausch fue en la escuela de idiomas. En una de mis clases de inglés pusieron un fragmento de "The last lecture". Se trataba de una conferencia que un profesor de universidad daba una vez diagnosticado un cancer en fase terminal.
A pesar de lo intenso de la situación, reconozco que unas pocas frases me hicieron reflexionar. Cuando llegué a casa busqué en Internet el video y lo vi al completo. Nadie se extrañará de que llorara en incontables ocasiones a lo largo de sus palabras. No era un discurso pesimista, ni mucho menos, más bien todo lo contrario. Pero era inevitable separar la parte amarga de pensar que una persona tan escepcional como aquella moriría en breve. Y él lo sabía. quizás por eso fuera tan escepcional, o quizás lo fuera antes, pero sólo en ese momento él y el mundo se dieron cuenta.
Las últimas Navidades una de las personas más importantes de mi vida me regaló "La última lección", el libro que escribiría Randy Pausch después de esa conferencia. Siempre es un acierto regalarme un libro, y en este caso, mucho más. Leer algo así, siempre se agradece. Y en este momento, agradezco todavía más haber aprendido en cada capítulo una lección de vida. Quizás cuando uno sabe a ciencia cierta el tiempo que le queda de vida, es cuando realmente se quita la venda de los ojos. Y deja de estar ciego. Nunca lo he tenido tan claro. Nunca he tenido tan claro que cada segundo de vida es el mayor regalo que nos pueden brindar.
Sin más dilación os diré que "La Última Lección" es más que recomendable.