
Nunca me ha gustado leer por obligación. La mayor parte de los libros que me han mandado leer en el colegio o instituto han sido terribles. Aunque había honrosas excepciones. La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, es una de ellas. Quizás la más significativa. Y eso que cuando empecé a leerlo pensé que era otro bodrio más. Pero sorprendentemente, no fue así ...
Es verdad que para cogerle el gusto al libro hay que leerse al menos 50 páginas, porque el constante cambio de narrador hace que en los primeros capítulos estés realmente perdido. Pero no es menos verdad que una vez empiezas a comprender la relación entre los distintos narradores, no puedes dejar de leer hasta el final. Al menos si tienes sangre en las venas.
Es una impresionante, y sensacionalmente hecha, mezcla de humor, ironía, intriga, sátira, misterio, parodia. No le falta de nada. Bien es cierto que el tema de la resolución de crímenes está más que manido, y mucho más desde que Grissom y compañía han aparecido en las pantallas de nuestros televisores. Pero la verdad es que es uno de esos libros que merecen la pena ser leídos. Y que merece la pena tener en la estantería para volver a leerlo de vez en cuando. Es la mejor elección de libros obligatorios de la que disfruté en mi etapa estudiantil. Y no me arrepiento ni un ápice de haberlo comprado en lugar de cogerlo en la biblioteca escolar, como hacían muchos.
1 comentario:
diooooos!! adoro este libro!!!
probablemente sea mi favorito.
creo q por ahí ponía "a amar también se aprende"
esa frase me mata.
:)
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