Hoy rescato de mi infancia, de mis libros y de mi memoria a un personaje como pocos: Manolito Gafotas. ¿Quién no recuerda al pobre Manolito y el fluir de sus pensamientos, al Imbécil y al abuelo Nicolás, a Yihad, al Orejones López y a la sita Asunción. Creo que los libros de Manolito eran indispensables para los niños de mi generación y posteriores, y ¿por qué no? a algún que otro adulto que no supo resistirse a sus encantos. Elvira Lindo ha sabido crear un personaje tan desesperante como entrañable, y en muchos casos, desternillante. Muchos buenos ratos me han hecho pasar entre ambos, en todos y cada uno de sus libros: Manolito Gafotas, Pobre Manolito, ¡Cómo molo!, Los trapos sucios, Manolito on the road y Yo y el Imbécil. Y reconozco que con el paso del tiempo, me ha quedado un gran recuerdo. Tanto, que en la última remodelación de mi habitación, ordenando libros, no he resistido la tentación de volver a leerlos. Os lo recomiendo muy mucho. A los niños, claro, pero también a los que hace tiempo que hemos dejado de serlo. Nunca está de más intentar volver a sentirnos niños.

No hay comentarios:
Publicar un comentario