Baricco. El primero de mis escritores italianos favoritos. Único en su especie. Sin ninguna duda. Baricco me enamora en cada libro, aunque no hable de amor. Aunque quizás el amor esté en el trasfondo de todo. Y de todos sus libros. Tenía ganas, muchas ganas de leer City. Desde hace mucho tiempo, quería leerlo. Hace unos meses, en una de mis visitas a la Fnac lo encontré en edición de bolsillo, y no supe, ni quise resistirme a un libro de Baricco a tan buen precio. Amo la literatura por encima de todo, pero en los tiempos que corren, por desgracia, hay que mirar la cartera antes de decidirte a comprar un libro. Y reconozco que lo empecé con ganas, pero me costó entrar en la historia. Baricco, a veces no es fácil de entender. Pero como una conoce bien a su escritor favorito, sabe que hay que adentrarse bien en sus historias para entenderlo, y para que acabe por conquistarte. City es un libro construido como una ciudad, como podemos deducir de la contraportada. Y al terminar de leerlo te das cuenta de que así es. Una vez más, Baricco ha conseguido conquistarme.
viernes, 3 de febrero de 2012
miércoles, 1 de febrero de 2012
El árbol rojo
Hay quien piensa que los cuentos son sólo para niños. Sobre todo los cuentos muy ilustrativos. Piensan que cuando la imagen dice más que las palabras, es porque el libro va dirigido a personas que no saben leer o que no le dan importancia a las palabras. Bendita ignorancia...
El pasado otoño, recibí de una de mis amigas y colegas bibliotecarias un libro que parecía un cuento infantil. Era un regalo de cumpleaños atrasado. Somos siempre todas bastante desastre, y siempre tardamos demasiado en darnos regalos. Pero casi siempre nos regalamos libros. No es por tradición, o como proyecto de fomento de la lectura. Lo hacemos porque amamos los libros por encima de cualquier otra cosa material.
El libro era El árbol rojo, de Shaun Tan. Y creo que ha sido una de las elecciones más acertadas que alguien ha tenido a la hora de hacerme un regalo. No soy optimista, a veces lo intento, pero el pesimismo me asola demasiado a menudo. Y en unas pocas páginas Shaun Tan se permite el lujo de poner una nota de color (de color rojo) en los días pesimistas que tengo, que son muchos. Y simplemente, en esos días, abro el libro, y me olvido de todo lo demás.
Adoro los cuentos. Porque los cuentos no son sólo para niños.
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