Blog literario a gusto de la autora

lunes, 4 de agosto de 2014

Nada

Una de mis grandes deudas pendientes, una de esas obras que tienes que estudiar en el instituto pero como no te han obligado a leer las dejas pasar hasta que tienes tiempo de sobras para sumergirme en esa o en cualquier otra lectura. 
Nada, de Carmen Laforet, era una de esas lecturas pendientes, una historia regalada hace demasiadas lunas por alguien que a día de hoy sigue teniendo un lugar en mi recuerdo y en mi corazón, aunque las distancias y el paso de los meses hayan hecho mella en nuestras vidas.
Se trata de una novela increíble, pues aunque la trama de la historia se ve perfectamente reflejada en el título de la misma, no deja de ser sorprendente que pueda enganchar y hacerte involucrar en la historia un libro en el que, en realidad, no pasa absolutamente Nada.
Quizás sea esa su magia, pues a veces la Nada puede llegar a serlo Todo. Porque cada uno de nosotros, a lo largo de su vida, también pasamos por periodos en los que creemos que no sucede Nada ... y lo que ocurre, sencillamente, es la Vida.

viernes, 1 de agosto de 2014

El Diario de Ana Frank

Para mí, desde siempre, la literatura es misterio, pasión, incertidumbre ... hacerse ideas mentales sobre cómo acabará la historia en la que me sumerjo en cada libro. Quizás por eso me cuesta tanto leer libros de los que ya sé el final. Ocurrió con Romeo y Julieta, o con Crónica de una Muerte Anunciada
Con El Diario de Ana Frank sucedió algo similar. Tardé demasiado en empezar a leerlo, y mucho más en terminarlo. Especialmente, porque esta vez no era un simple mal final, sino una terrible realidad.
Y he de reconocer que, a pesar de todo, me conquistó de principio a fin. La forma de escribir de esa joven, la evolución del carácter de una niña con una buena vida a una joven recluida durante largos meses en un refugio para evitar ser encontrada por los nazis, junto a su familia y  otros judíos ... son simplemente fascinantes.
Y, aún conociendo el final, y, quizás precisamente por tratarse de una historia real, me metí de lleno en la historia y me emocioné como pocas veces antes lo había hecho.

martes, 17 de junio de 2014

Herba Moura



Y he aquí otra buena muestra de cómo una lectura obligada puede seducirte, aunque de buenas a primeras no entiendas nada. Herba moura, de Teresa Moure, siempre me había llamado la atención. Quizás por ese paralelismo entre el apellido de la autora y el título, o quizás por la fama y los premios que ganó en su momento. El caso es que en una feria del libro no pude evitar comprarlo y regalárselo a mi madre, que ha sido, sin duda, la culpable de mi pasión por la lectura. Pero la falta de tiempo y el grosor de la obra en cuestión hicieron que cayera en el olvido.
Hasta hace unos meses. Apareció en mi vida como uno de esos libros de obligada lectura para la universidad, y aunque recordaba cuánto me había llamado la atención en su momento, olvidé por completo que ocupaba un lugar en una de las múltiples estanterías de mi casa. Y volví a comprarlo. Y empecé a leerlo. Con prisas y por obligación. Y cuando llevaba unas cuantas páginas, olvidé por completo las prisas y la obligación. Olvidé las demás ocupaciones y preocupaciones y me sumergí en el mundo de Descartes, de Hélène Jans y de Cristina de Suecia. Tanto que cuando terminé, quise volver a empezar. Tanto que despertó mi curiosidad, y yo, que jamás me había interesado por la filosofía ni por Descartes, me sorprendí a mí misma investigando sobre ello. 
Porque hay novelas que sacan lo mejor de mí.