
O cómo acabar en dos noches con una historia en la que me ha costado entrar un año. Recuperar la mayor de mis pasiones en las páginas de El señor de los Anillos ha sido la mejor manera de olvidar un año de presiones y agobio, de leer páginas y páginas que poco o nada tenían que ver con la literatura. La historia de Frodo, Sam, Aragorn, Legolas, Gimli, Merry, Pippin y Gandalf llegando a su fin, la destrucción del anillo, el papel de Gollum, el final de la Sombra de Sauron, y de Saruman. Y no hay palabras. La mejor de las historias en las que me he sumergido en los últimos tiempos. Ha merecido la pena, no ha defraudado ni un ápice. Y si pudiera volver a leerlos sin saber lo que pasaría, empezaría ahora mismo de nuevo. Me quito el sombrero, señor Tolkien.
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