
Ha merecido la pena tardar un año en volver a leer por placer y sumergirme sin pudor en el primer tomo de El Señor de los Anillos. Ha merecido la pena cada adjetivo, cada descripción interminable, cada detalle que Tolkien ha podido imaginar. Ha merecido la pena cada frase, cada párrafo, cada página leída. Porque una vez que entras en su mundo, no eres capaz de salir. Y ni siquiera te apetece intentarlo. Una vez disuelta La Comunidad del Anillo, he vuelto a sumergirme en el siguiente tomo. Seguiremos informando.
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