Desde pequeña siempre fui lo que se llama una rata de biblioteca. Solía leer libros sentada encima de los periódicos de mi librería de siempre, desde que aprendí a leer. Así me leí cientos de libros.
Luego crecí y fui demasiado puntual. Y me cansaba de esperar. Y llevaba siempre las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer en el bolso.
Porque mis amigas siempre llegaban tarde y mientras las esperaba leía poesía. Y cuando iban de compras, yo me aburría (una que siempre fue rarita a pesar de tener amigas pijas) y sacaba el minilibro del bolso y seguía leyendo poesía.
De vez en cuando, todavía lo llevo.
Es tan tan de bolsillo que me cabe en el neceser. Y así no me aburro en las pequeñas esperas.
Además, yo que siempre he sido un alma enamoradiza, en cada rima, me vuelvo a enamorar.
1 comentario:
bufff...los leí hace años...
:O
ya ni me acordaba :O
:D
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