Blog literario a gusto de la autora

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jueves, 19 de enero de 2012

Perdona pero quiero casarme contigo

La segunda parte de Perdona si te llamo amor. Moccia, otra vez. Reconozco que acababa de terminarme la primera parte cuando, paseando por una librería llegué a la sección Moccia. No me lo pensé dos veces, y compré la segunda parte, y empecé a leerlo. Pero reconozco también que aunque me enganchó, no fue como la primera vez, y tardé demasiado en acabarlo. Quizás porque tenía la impresión de que la historia no iba a acabar del todo bien. Y me resistía, porque en el fondo no quería terminar de leerlo. Quizás porque en función de en qué momento de mi vida me encuentre, no concibo los libros con finales tristes. Pero sin embargo, Moccia hizo que me olvidara de todo, de todos los prejuicios, de todos los temores y me sumergiera en la historia de Niki y Alex. Y no me arrepiento de volver a enamocciarme.

viernes, 19 de agosto de 2011

Perdona si te llamo amor



Moccia. Ese escritor italiano del que todas hablan. Siempre he sido reacia a leer por moda. Me gusta leer lo que me apetece cuando me apetece. Y siempre tardo demasiado en leer best-sellers, y eso cuando los llego a leer. Hace un año uno de mis grandes amigos me regaló Perdona si te llamo amor, de Federico Moccia. Había oído hablar tanto de él. Me gustó tenerlo entre mis manos. En aquel momento, estaba empezando El Señor de los Anillos y prometí que sería el siguiente en la lista. Pero no sabía que mi vida se complicaría tanto como para tardar un año en empezarlo. Y unos pocos días en enamorarme. De Moccia, de sus historias. Del amor.
Por alguna razón, los escritores italianos parecen tener ese "algo" que hace que despierte en mí la mayor de las pasiones. Y leo, casi devorando, página tras página enamorándome de las palabras que un día ellos escribieron, de las historias que imaginaron, de los sitios que describieron. Y me meto en cada una de las historias, y me siento protagonista de cada amor, a pesar de que no necesite historias de otros para sentirme dentro de un gran amor. Y sin embargo, me sumerjo en ellas con los ojos cerrados. Queriendo impregnarme de cada palabra, de cada canción que nombran o inspiran. Definitivamente, los escritores italianos me pueden. Y ahora, estoy enamocciandome.

sábado, 23 de febrero de 2008

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Poema 20 de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda. Porque sólo Él puede escribir ciertas cosas de esa manera.

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.